
Multitudes errantes por el camino buscando ciegos algún significante que dé una razón a sus días de tedio y soledad.
Heraldos inútiles y borrachos flechan erróneamente los corazones endurecidos de aquellos que buscan refugios donde aplacar necesidades insatisfechas de amor.
Las penas y la felicidad van por la misma vía… las penas son nuestras, la felicidad es ajena, como las vacas de Divididos.
Todos con el mismo norte, desesperados por un jirón de cariño que calme la sed…
Desiertos que aniquilan las fuerzas para esa multitud nómada que no hace más que herrar…
Los heraldos continúan ebrios de odio, confundidos por la demanda desesperada…
¿Será la demanda o un monstruo espantoso y despechado el culpable?
Razones busco para orientar mis rumbos sin brújula… preguntas que bombardean mi vivir… respuestas que esquivan mis ansias.
Heraldos inútiles y borrachos flechan erróneamente los corazones endurecidos de aquellos que buscan refugios donde aplacar necesidades insatisfechas de amor.
Las penas y la felicidad van por la misma vía… las penas son nuestras, la felicidad es ajena, como las vacas de Divididos.
Todos con el mismo norte, desesperados por un jirón de cariño que calme la sed…
Desiertos que aniquilan las fuerzas para esa multitud nómada que no hace más que herrar…
Los heraldos continúan ebrios de odio, confundidos por la demanda desesperada…
¿Será la demanda o un monstruo espantoso y despechado el culpable?
Razones busco para orientar mis rumbos sin brújula… preguntas que bombardean mi vivir… respuestas que esquivan mis ansias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario