viernes, 19 de septiembre de 2008

QUIMERAS




SALIÓ DEL AGUA Y ENCALLÓ SUS ZAPATOS EN LA ORILLA.
LA NOTA MUSICAL DE LA QUE ESTABA HECHO SU CORAZÓN HIZO QUE NO CONFORME CON SU SER ACUÁTICO, DECIDIERA RECORRER NUEVAS SENDAS.
CASCABELES EN SU CABEZA. OJOS DE PANDORA EN SU MIRAR Y UN RELOJ ATRASADO QUE MARCABA UN TIEMPO LIMITADO PARA SU PASEO.
INVISIBLE ERA, Y POR ELLO, SE MOVIA CON LIBERTAD EN AQUEL LUGAR QUE RESULTÓ SER UNA CIUDAD GRANDE.
PENSÓ EN LO FANTÁSTICO DEL MUNDO TERRESTRE. RECORDÓ QUE EL LUGAR QUE AHORA RECORRÍA NO SE SENTÍA COMO AQUELLA HAMACA QUE ERA UNA RAMA DE ÁRBOL QUE SE ENCONTRABA FRENTE AL BALCÓN DE UN PEQUEÑO PUEBLO.
ESTE LUGAR ERA AGITADO. COMPULSIVO.
DE TODOS MODOS, NO SE SENTÍA TAN MAL.
RECORRIÓ SUS CALLES. SABOREÓ SUS LICORES. SINTIÓ EL AROMA DE SUS FLORES. CORRIÓ SUS VORÁGINES. AMÓ SUS HOMBRES.
EL RELOJ MARCÓ SU TIEMPO. SABÍA QUE TENÍA QUE REGRESAR Y TAMBIÉN QUE LA CONDICIÓN PARA PODER HACERLO ERA QUE NADIE SUPIERA QUE HABÍA ESTADO AHÍ.
SIN EMBARGO, MUY PARA SU SORPRESA Y DESESPERACIÓN, ALGUIEN VIO SUS ZAPATOS. LO SUPO. LO PERCIBIÓ.
ELLA, LA DAMITA QUE VIVÍA EN LO ALTO DE AQUEL PUEBLITO DONDE SE HAMACÓ, HABÍA VISTO SUS ZAPATOS.
NUNCA REGRESÓ AL MUNDO LÍQUIDO PUES SU DESTINO ERA SER EL ALTER EGO DE AQUEL HUMANO QUE LA VIERA.
ARRIESGÓ SU TRANQUILIDAD DE AGUA PORQUE EN SU CABEZA HABÍA CASCABELES, EN SUS OJOS HABITABA PANDORA, SUS BRAZOS, MATERIA DE MARIPOSA Y SU CORAZÓN ERA UNA NOTA MUSICAL.
Y ASÍ FUE QUE SE QUEDÓ DENTRO DE UNA PEQUEÑA MUJER QUE HOY SE SIENTE UNA RARA HADA SIN LLEGAR A COMPRENDER DEMASIADO POR QUÉ. ¿POR QUÉ?

lunes, 15 de septiembre de 2008

ME ABANDONASTE, GAUCHO!


GAUCHO DISGRACIAU:

POR EL FRAGOR DE TU PASIÓN, ME DIJASTE AQUÍ TIRADA .
_"¡A LA MIÉRCOLE LA ALPARGATA!"_ DIJISTE AQUELLA NOCHE. POR ESO, AHORA, MI DESTINO ES EL ABANDONO...
TE ASIGURO QUE ME HAS DE LLORAR, PERO YO AQUÍ ME QUEDO.
¡ASÍ TE VAS A LAMENTAR, EXTRAÑANDO MI GUARDA PAMPA!
DESDE ACÁ TE VIÁ MIRAR, CUANDO EN PATA TE ENCONTRÉS, MEDIO RENGO Y OCHEANDO LOS VINOS QUE TE TOMASTE... PERO SIN PERDONAR QUE ME DEJASTE.
A TU PASO DESORIENTAU, ADIOS LE DIRÉ.

¡YA NO MÁS PENAS, LAMENTANDO TU OLVIDO!
AHORA EN LA CALLE Y SIN VOS, ME CONSUELO CON CON UN POCO ´E TIERRA QUE TAPA CON TERNURA LA FALTA DE TU PATA.


jueves, 11 de septiembre de 2008

LIMPIEZA


Después de la limpieza de los vidrios llegó don palo y escurridor de pisos, pero esta vez en un mundo de ensoñación muy femenino donde ese escurridor, que en la realidad está roto, se reemplazaba por uno nuevo.
Su goma negra se adjuntaba al viejo y doña ama de casa veía deslizarse en su piso dos escurridores a la vez que pensaba “son dos iguales” porque ella veía dos idénticos en forma, utilidad y sin el hilo que ata al real hoy por hoy…
¿Dos escurridores iguales para un mismo suelo?
Limpiezas de territorios del inconciente probablemente, de esta antónima dama de limpieza. Se llevan agua sucia, de descarte, con elementos del pasado… no sabe porque, en esa atmósfera de sueños, no se lo explica, así como tampoco las pesadillas que le continuaron.
Pesadez angustiosa de discusiones también domésticas. Hermanas que discuten, silencios que agobia, impotencias de gritos mudos y el pecho que explota.
Sensación que continúa en ella cuando despierta y abre sus párpados a una realidad que hoy le resulta una antonimia a lo que le sucede en vigilia.
Porque esta no es pesadilla. La edad le sonríe, su forma de ser, también. La vida, hoy, le sonríe y ella, satisfecha disfruta en sonrisas que traen recuerdos de veladas compartidas en amistad, alegría, momentos de situaciones nuevas que le provocan satisfacción por haber vencido a fantasmas terrible que no eran de sueños.
Sin embargo, los sueños le hablan de otras cosas, y hoy, solo hoy, prefiere el mundo que construyó en su realidad.
Otros contextos que escriben nuevos textos.

martes, 5 de agosto de 2008

Llueve en Santiago


Llueve esta noche en Santiago… y una voz lejana me dice:

¡Agarrá el paraguas, entonces! ¡Fuera esa lluvia! ¡Es agua de ayer! ¡Y el agua de ayer corre! ¡Que no se estanque! Santiago es un lugar para Ismael. Que lo sea también para vos. ¡Guardá ahí los buenos momentos, besá ese suelo y decidí la partida! Aunque duela, es mejor no mirar atrás. Llora la lluvia. ¡Pero espera el sol! Ya sale el arco iris y hay un manojo de flores cayendo del cielo.

Y en el diálogo literario la historia sigue en la lágrima que queda en el piso de Santiago dejando una huella de amor no tan líquido… que fue en un ayer de tiempos húmedos y cálidos.
Un cadáver exquisito es hijo de aquellos momentos idos prófugos del tiempo, de los ojos acusadores de aquellos que no se dieron el permiso de vivir el amor tal como es.
Refugiado en un rincón de la casa - caja que nos resguardaba de todo ese aire tóxico para los amantes sin razones, ni rótulos.
Pero las flores se marchitan una vez cortadas y fue el momento de un adiós de a dos. Y llovió en mi suelo. Atmósfera densa en el interior quebrado. Flores débiles de un papel plateado con base de amor y una guitarra con cuerpo de mujer es la que se llevó, preñada de un alma que no supo quedarse en su dueña.
Y ahí quedó, en su guitarra, por siempre entre sus brazos, compañera de sus canciones.
¡¿Dónde andarán los tres?! Amor, guitarra y alma. ¡Se las extraña en esta noche!
Llueve en la noche de Santiago y es ficción lo que escribo. Porque no llueve en Santiago ni las almas viajan en guitarras, pero los amores se van. Así que es verosímil esta historia grabada en la piel.

Tatuajes que se graban en las pieles sensibles. El espacio es amplio y se trata de un traje que vestimos a diario y que no sale con un tirón, ni con agua… solo con sangre y la sangre duele, como esta noche donde llueve en Santiago.

Semiosis ilimitada de amor, de amores, flores nuevas en tierras nuevas. La lluvia cesa y la tierra, húmeda aprovecha la calidez de aquel amor ido para cultivar nuevamente besos, caricias y risas. El suelo está listo, se espera entonces al jardinero que cuide de ellas pero sin arrancarlas ni inventarlas de papel sino amarlas de verdad, tal como son en su medio. Se cierra el paraguas porque la lluvia cesó, aunque duele besar el suelo de Santiago y emprender el camino incierto de un arco iris por salir…


NOELIA
12/05/08

jueves, 5 de junio de 2008

NOS REÍMOS BUENAMENTE

Saludo a Lacan y vuelvo…
Estoy dispersa y me resulta cuesta arriba mantener la mirada, o más específicamente, la mente fija; atendiendo a un aspecto de la realidad que intento experimentar.
“Leer con la vista alzada” es lo que estoy haciendo, sin embargo, esa vista divaga en territorios ajenos a las letras que se presentan a las pupilas que sufren una encrucijada muy definida: ir hacia donde deberían o ir hacia donde el espíritu las reclama.
Esta última opción la supera en valor. Es afrodisíaca… irresistible.
Ojalá, ojalá no te toquen… ni en canciones.
Un paisaje que me hace el amor, según palabras de otros… lo sensitivo supera los límites de los dueños. Pienso en él… y siento caricias… surcos de terciopelo en mi ser.
Un pájaro le hace honor al sol que en estos días está rebelde a nuestras súplicas. Barrotes de agua nos impiden su tibieza.
Libros que caen provocando estruendosos desordenes en mí.
Una risa que supera el sobresalto, me invade.
Primera persona… no es de superiores en lo universal, es de comunes exploradores de pequeños mundos que esconden más de un universo.
Recuerdo a un amigo… al que deseo pedirle un libro. Lo pienso y desisto para comenzar a escribir yo.
Miles de paisajes volverán a sus sitios y declararán que han viajado por un hombre… Es lo que me llevo y llevo conmigo mientras mi existencia aquí sea tangible.
Cenizas de un amor que no fue.
Si esto no es leer con la vista alzada, es escribir con la mirada curiosa e inquieta de la plurivalencia…
Es escribir riéndome con la libertad.

NOELIA 30/01/08

miércoles, 4 de junio de 2008

RAMA HAMACA DE UNA HADA

Son las once y el olor de comida quemada no me obliga a levantarme con el objetivo de apagar el fuego que reseca el alimento.
Siempre me pasa, es común que se quemen mis carnes en ollas acostumbradas a escucharme rezongar cuando las limpio de vez en cuando.
Son las once y una lejana melodía se presenta a mis oídos mientras mi mente piensa en un mañana de sol nuevo, necesario a mis pulmones deseosos de respirar nuevos aires.
Son las once, aunque no soy específica porque ya los segundos pasaron silenciosos y déspotas. Tiempo que corres imperceptible, silencioso y traicionero. ¿Por qué no puedo amigarme contigo? Tiempo que te esfumas y eres el culpable de que la comida se me queme, eres el culpable de ausencias que lastiman, eres el culpable de una soledad con la que tampoco tengo amistad.
Tiempo, perdón. Sé que no eres el verdadero responsable de mis dolores, pero a alguien tengo que adjudicar todo este aire que se escapa por ventanas opacas y que me asfixia igual que el olor de la comida quemada en mi olla cuando ya son las once y diez. Once tampoco es la hora sino veintitrés de una noche que va agonizando en un primero de abril que, por lo visto, se ha convertido en una especie de musa inspiradora de un trazo que hasta hoy, primero de abril que te vas, estaba invisible en las hojas de papel.
Hada me gustaría ser para sentarme en la rama que observo en un árbol verde y fresco en las madrugadas de mi balcón. Un hada, ¿un nada? Bello juego de palabras que me hacen pensar que a veces soy una nada que se sublima en noches de velas tenues y aromas de jazmines que agotan mis sentidos hartos de sentir que soy una, incompleta.
Me pregunto, también en esta noche de comida quemada y malditos tiempos de ausencias que se esfumaron hace días, meses, años… depende desde cuándo me pongo a contar, por qué mi escritura duele tanto en sus palabras. No me gusta, pero a la vez me convence con sus argumentos definitorios de verdades que ansío hallar luego de releer mi lenguaje que pretende ser parte de la liter- altura como me gusta denominar al arte, mi arte. Que, si bien no es tan alto, me lleva arriba.
Quisiera a veces, cuando me siento a observar la madrugada, ser una hada reposada en una rama – hamaca que huele a hierba fresca y no a comida quemada de un nada que se siente hondo…

SIMETRÍA


Despertar con el puño cerrado… ¿aferrado a qué?... ¿peleando contra quién?
Despertar con ganas de pegar el grito metamorfoseado en algo peor que el castigo de Eco…
Puntas de cristal helado duelen en el cuerpo.
Lucha de mandíbulas en el espacio de mi cama… desierta…
“Marcar la piel del agua”, misión que me propongo cada día, sin embargo… el pero que frustra la tarea.
La espada y la pared. Es reducido el espacio y allí estoy yo.
Rostro (y rastro dice mi inconsciente rebelde que se impone a mi escritura) terrible… azotado por la angustia que me mira cada mañana… mi yo enmarcado…
Mi cuerpo desnudo delatando una piel sensible que se endurece en fuertes raíces de madera, extremidades enterradas en un medio que me asfixia, pero que no se ve… queda afuera del marco o es el marco. El rostro sabe la respuesta, la mirada también.
Ahí estoy yo y no en mi cama. Entonces soy yo la que me mira…
Ahí estoy… suspendida de un clavo que atraviesa mi espalda y por el poder de la alquimia se transforma en el hierro que une las tablas de la madera donde mi brazo, el derecho, se acoda…
Aunque es el izquierdo el que tiene el poder que impera con dolor y domina mi cuerpo. No es él el que sostiene mi rostro de rasgos delicados empañados por una mirada melancólica, ausente.
Amorfas formas que se forman, se autoforman, se transforman, buscando la última forma que no aparece… causa que se pierde en el intento de marcar la piel…
Todo ya está escrito.


Noelia
04/12/07

No jures por ella...

 

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